El próximo domingo 4 de noviembre de 2018, en las ruinas de Villa Epecuén, se correrá la segunda edición de la Vuelta al lago Epecuén.
Tras el éxito de la primera edición, la carrera volverá a realizarse con la misión de asentarla como uno de los eventos más importantes de la región que busca unir el pasado con el presente sin olvidar el futuro de una geografía única en la Argentina.
La carrera es tan dura como entretenida. Es increíble el lugar. Emociona tanto ver el amanecer en la laguna que te moviliza y te transporta a pensar en lo que fue la zona y lo que es ahora, relató Marcelo Millán, ganador de la los 63k en 2017.
La competencia convoca a todos corredores del trail running que buscan un espacio para compartir en medio de la naturaleza. La prueba central será la distancia ultra con 63 kilómetros en medio de terrenos técnicos sin grandes desniveles a través de la costa del lago enorme lago Epecuén con sus barrancas, arena, suelo salino, seis arroyos, bosques de caldenes y campo, caminos vecinales y las famosas ruinas de Villa Epecuén.
Pero, además, habrá dos circuitos de 23 y 14 kilómetros respectivamente para que todos puedan darse el gusto de participar. Los tres recorridos pasarán por las ruinas del pueblo que se inundó en 1985 y que, en los últimos años, volvió a emerger y ahora es Patrimonio Histórico de la Provincia de Buenos Aires.
Para el municipio de Adolfo Alsina, cuya cabecera es Carhué, la carrera en el Lago Epecuén tiene por objeto resignificar el pasado para unirlo con un presente próspero. Correr entre las ruinas de lo que fue una villa turística es una experiencia transformadora, tanto para el corredor, como para el lugar. Es correr en medio de la historia. Por eso, encarar la Vuelta al Lago para pasar por las ruinas y retornar a la ciudad tiene un doble significado: saber que el hombre siempre puede cuando se lo propone, y que el futuro es un camino que se construye con voluntad.