Se largará de madrugada desde la plaza principal de Carhué y ya en los primeros kilómetros, los corredores deberán avanzar por un terraplén que se interna en el lago para salir a campo traviesa hacia una vieja área urbanizada que nunca llegó a tener habitantes. Tendrán senderos y caminos que los depositarán en un enorme bosque de caldenes, el árbol sagrado de los ranqueles, pueblo originario de la zona sudoeste de las provincias de Buenos Aires y La Pampa. El suelo salitroso será uno los obstáculos a vencer, ya que si bien es duro, el alto índice de humedad hace que se hunda algunos milímetros. En la mitad de la carrera ya habrán vadeado al menos 3 arroyos que pueden tener un metro de agua y simplemente el barro residual del fondo. Las Ruinas de Villa Epecuén se integran al recorrido en el kilómetro 45, y esa experiencia renovará la mente de los corredores; entrarán por el extremo norte, desde un viejo camping rodeado de árboles blancos de sal para acercarse al antiguo ejido urbano  por la costa del lago y hacer un recorrido de entre 4 y 5 kms entre las ruinas. El final de la carrera une el camino del viejo matadero, un edificio monumentalista del famoso arquitecto Salamone, con la plaza central de Carhué. Donde los pobladores recibirán a los corredores que completaron la prueba y lograr unir el pasado con el presente.

Así los 21K

La distancia de 21 kilómetros largará a media mañana desde la antigua estación de trenes de Villa Epecuén, los corredores serán trasladados desde el centro de Carhué hasta una hora antes del horario de largada. Una larga calle de tierra, coronada por enormes eucaliptus, guiará a los corredores hasta la primera intersección que los llevará a una huella que deriva en un cross country. Desde allí tendrán un pequeño desnivel en descenso para cruzar un bañado y acercarse por el sur el antiguo edificio del matadero. Pasarán por la pista de un viejo autódromo, para luego retomar hacia el norte por un camino de tierra y alcanzar el ingreso a las ruinas por el mismo sitio que los corredores de 60 K. Desde ese punto compartirán el mismo recorrido que quienes vienen de dar la vuelta al lago. Muchos de los corredores de los 21K seguramente sentirán un gran interés aspiracional por dar, algún día, la vuelta completa.

Y así los 10K

Los 10 kilómetros largarán del mismo lugar y con el mismo horario que los 21K. Sin embargo en el kilómetro 2, cuando la carrera se bifurque, quienes hagan la distancia más corta seguirán corriendo con el ingreso a las ruinas de Villa Epecuén de frente. Entrarán a las ruinas, recorrerán parte de ellas, unos mil metros, y se habrán unido a los corredores de las otras distancias; para luego terminar en la plaza central de Carhué. De esa forma habrán cumplido también con el propósito de correr a través del tiempo.